3 de febrero de 2009

Prefacio de 29 Poemas para Mi Destino

Que ése ser especial realmente existe; que podemos encontrarlo en lugares insospechados; que nos lo hemos cruzado en nuestro diario caminar; estas son sólo algunas de las posibilidades con las que nos enfrentamos cuando estamos enamorados.

poesia_gif La melancolía que se aferra a nuestro pecho; la esperanza que condiciona nuestra visión; el deseo de ver nuestros sueños hechos realidad precisamente en ella; constituyen mapa, brújula y equipaje, con los que nos lanzamos a la aventura. Y aunque a veces prefiramos ser felices con un solo recuerdo, antes que sufrir con la agonía de una ilusión que no se hace real, es por naturaleza que nos entregamos a la espera de que alguna casualidad (más bien, causalidad) haga material lo que únicamente existe como idea en nuestro cerebro.

Cada uno de los pobres versos que escribo en este librito, son un canto triste de esperanza, a veces muy optimista, otras no tanto; pero juntos son mi manera de percibir mi destino, no como un conjunto de fuerzas incontrolables que me dejan impotente, sino como la meta que persigo, que se va configurando en la sonrisa tierna de una amiga, en su caricia cálida y en su escurridiza figura. Mas, al final, todo lo que me queda es “una leve esperanza abierta” en el pecho, con la cual seguir soñando.

Gerson E. A. Arenívar

Abril 2008

Nota: Si deseas obtener una copia de este libro, no dudes en visitar la Librería Bubok.